Blog

Caminando con mi hernia, escuchándola

Actualizado: 2 de feb de 2019

Después de un año exacto de sufrimiento físico he conseguido entender lo que mi ser me decía a través de mi cuerpo enfermo.


Aceites esenciales de grado terapeutico utilizados durante mi proceso de hernia: Panaway, Incienso y Copaiba

Nada pasa por casualidad. De hecho, todo lo que nos sucede lo proyectamos nosotros mismos. ¿Cómo lo gestionamos? ¿Qué nos decimos? ¿Qué me decía la vida al pararme en seco con una hernia que me imposibilitaba el movimiento? ¿Qué me decía a mi mismo?


Yo no me quería escuchar, pero al final, no hubo más remedio. La enfermedad no es fortuita, es el comunicador de nuestra emoción a través de. nuestro cuerpo.


Mi caminar en la vida no estaba siendo el correcto; pero, ¿el correcto para quién? Encontré la respuesta. No caminaba de acuerdo a lo que mi corazón sentia que debía hacer.


Hacía ya unos años que trabajaba en una agencia de publicidad. He de decir que todo lo que me he propuesto lo he conseguido. Me propuse ser cámara de televisión, y lo conseguí, llegando a formar parte de los programas más punteros de panorama televisivo español; programas que ahora tampoco viene al caso citar. No sé por qué, mi corazón sentía que no aportaba nada al mundo en mi trabajo. No entendía por qué me sentía así. Y de repente sentí una necesidad de escapar. Y me fui.

Hoy sé que no escapé, sino que fui a poner granitos en mi futuro caminar. Marché a Fuerteventura, donde viví 2 años y medio. Me dediqué a vivir, sólo eso. Vida natural. Empece a surfear y a llevar una vida sin pesos. Bueno, he de afirmar que mi ego estaba constantemente machando la idea de que no hacía nada, no generaba, debía hacer algo con mi vida, algo más que vivirla. Hoy me doy cuenta de todo.

Pues bien, ignorante de mi, dejé la isla para regresar a Madrid y comencé a trabajar en una agencia de publicidad, una de las top 10 a nivel mundial. Otra vez volvía a conseguir lo que me proponía. Con esfuerzo, trabajo y tesón, sí, es cierto. La verdad es que me siento afortunado en este aspecto.

Por de pronto, dolor lumbar ¡qué raro! Si a mi nunca me han dolido las lumbares. En el fondo sentía que no era mi sitio. Pero no me escuché. Así pasaron 5 años.

Mis dos últimos años en la agencia fueron horribles. Mi programación para el conflicto se activó y se mantuvo despierta todos los días durante esos dos años.

¿Tenéis idea de lo que es levantarse enfadado? Cada vez que conducía al trabajo era enfado y castigo por todo y contra todos. En fondo, bueno, y en la superficie, no me soportaba.

Constantemente estaba proyectando mi despido. Y llegó. En diciembre de 2017 me despiden, quedándome con lo puesto, sin paro, sin prácticamente ahorros y sin ningún tipo de ingresos.



El cambio estaba en mí, desde luego. Si el cambio no está en mí por muchos aceites que me aplique no hay nada que hacer. Pero sí sé que me ayudaron mucho.




A los 15 días se me instala un dolor lumbar que irradiaba hacia la pierna derecha muy doloroso. Un dolor que me dejó postrado en un sofá durante mucho tiempo.

Pero yo seguía erre que erre. Con lo que comencé a trabajar en otra agencia de publicidad con una cuenta muy potente, de vehículos. Eres un crack, decía mi ego. Pero la energía que yo irradiaba era muy negativa, de rechazo absoluto. Me iba mal con mis compañeros de trabajo, mal con mis amigos. Pasé de ser una persona que transmitía paz y alegría a una persona que transmitía pesadez y rechazo.

Se termina mi trabajo y en Julio de 2018 quedo postrado en un sofá, sin vida, con mucho dolor y sin nada a la vista que me pudiese aliviar. Entré en el pozo más oscuro posible. Me convertí en un inválido físico, psicológico y emocional. Me apetecía terminar con todo. Me apetecía quitarme del medio. ¿Qué valor tenía la vida si no podía vivirla? Y vivirla con dolor era no querer vivirla.

Bueno, pues de repente empecé a escuchar mi corazón. La vida me mandaba señales constantemente. Un amigo me dijo hace unos años que el Universo se manifiesta con la ley del mínimo esfuerzo, ¡cuanta razón llevaba!

Así pasaron unos meses, y llegó octubre. En este mes todo se fue colocando, solo, sin yo hacer nada más que confiar.

Empecé a retomar mi conexión con los aceites esenciales, a creer en mí y a sacar todo mi potencial.

De repente mi cita con el traumatología llega enseguida, mi resonancia llega enseguida y mi cita con mi neurocirujano llega enseguida. Pensemos que vivo en Madrid y las listas de espera son grandiosas. Yo no tuve listas de espera. Mi sino era que tenía que empezar a caminar.

Empecé a escuchar que me decía mi pierna dolorida, me hablaba de mi errado caminar. Me hablaba, según la biodescodificación, de un pozo del que no iba a ser capaz de salir. Esa era la emoción que se me instaló. Pero enseguida la desconecté. Empecé a creer en mí, en mi poder. Y, como por arte de magia, justo un año (ciclo cerrado) desde que se me inició la hernia llega mi operación.



¡Todo se coloca solo! Quiérete a ti mismo y

haz lo que te dicte el corazón. Como decía

un amigo mío, el Universo se manifiesta con

la ley del mínimo esfuerzo



Aceites aplicados tras la operación

En todo este año de enfermedad y dolor ha habido muchos aceites esenciales en mi proceso, Believe e Incienso para mi corazón. Panaway, Copaiba y menta para mi dolor físico.

La mezcla de aceites esenciales de Young Living Belive la compré un año atrás de todo este proceso. Desde el momento de mi despido y mi crisis existencial me bañaba literalmente en este aceite. A la par también usaba el incienso, conocido también como Frankincese. Me lo aplicaba en el tercer ojo (un dedo por encima de las cejas) y en la coronilla. Desde octubre este aceite se instaló en mi día a día. Constantemente me lo apliqué (de hecho hoy sigo aplicándolo en combinación con Palo Santo). Estos aceites me ayudaron a tener una canalización hacia mi ser más profunda, más pura. El cambio estaba en mí, desde luego. Si el cambio no está en mí por muchos aceites que me aplique no hay nada que hacer. Pero sí sé que me ayudaron mucho.

Para mi dolor de la hernia usaba sobre todo la mezcla de aceites esenciales de Young Living Panaway, consiguiendo paralizar el dolor prácticamente al momento, algo que no conseguía con la potente medicación que se me recetó.

Tras la operación me he estado aplicando Frankincese, Copaiba y Panaway a lo largo de toda la columna vertebral y al rededor de la herida. Hoy ya han pasado 10 días de la operación. Cualquiera diría lo bien que va mi evolución. Hasta el punto que hace unos días me fui a caminar unos 2km con mi perra, ansiosa de mí, y yo de ella.







© 2023 hecho por Raquel. Creado con Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now