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El día en que mi pareja me regaló una nueva vida

Actualizado: 2 de feb de 2019

Yo aún no lo sabía, pero ese regalo cambiaría toda mi vida. Eso sí, tuvieron que pasar un par de años para darme cuenta y ser capaz de ver lo que realmente me había regalado.

Preparación los días previos a entrar en quirófano con Panaway, Incienso y Copaiba

Hace exactamente 2 años ahora mismo que mi vida cambió, aunque yo por aquel entonces aun no lo sabía.

Era enero de 2017 cuando mi pareja llegó con un regalo para mí. Él aun no sabía lo que me estaba regalando. Ni él ni yo sabíamos que eso iba a suponer en mi vida un antes y un después.

Me regaló algo más que un curso de aceites esenciales y aromaterapia, me regaló un camino para andar, me regaló una nueva forma de ver y entender la vida. Me regaló la esencia de la vida.


La autoestima abre el corazón

De la manera más insospechada comencé a activarme en la expansión del conocimiento de los aceites esenciales. Empecé a creer en mí.




Yo siempre había estado muy conectado con las medicinas naturales, los remedios caseros, etc... Desde hacía mucho tiempo me gustaban los aceites esenciales, pero no salía del árbol del té, la rosa mosqueta y poco más.

Así, se decidió por regalarme un curso de aceites esenciales y aromaterapia en donde, además de formarme, conocí la pureza de los aceites esenciales Young Living y toda su historia. Conocí también personas muy conectadas con las esencias. Cada vez que salía de las clases, volvía a casa con un relax máximo, volvía muy conectado con la esencia, con la mía y con la de los aceites.

Sin embargo ese no era mi momento. Tenía que pasar aún año para que mi ego se rompiera absolutamente y poder caminar como hoy lo estoy haciendo. Así que, para entender toda mi historia, retrocedamos un año...


Poco a poco el cambio de visión fue entrando en mí. Se instalo en mi la confianza propia, se desvaneció mi victimismo.



Poco a poco el cambio de visión fue entrando en mí. Se instalo en mi la confianza propia, se desvaneció mi victimismo.

En diciembre de 2018 la vida me frena en seco. Se me cae todo mi sistema financiero, sin ingresos de ningún tipo ni prácticamente ahorros. La ira, la rabia, la frustración, el victimismo toman el control. Bueno, realmente hacía ya unos años que ellos dominaban mi situación, totalmente descontrolada por mí. Llevaba unos cuantos años fuera de mí, fuera de mi ser y de mi esencia. Así que, la vida me habló diciéndome, "si no paras tú, te paro yo". Y así fue.

En medio de todo este proceso de crisis surge una hernia discal muy grave que me postra en un sofá, cayendo en depresión, sintiéndome solo ante el abismo. La vida era un precipicio, del que, aun por encima, no podía saltar, pues no podía moverme de un sofá.

Sin embargo, todo este año de crisis me ha llevado a un éxtasis y renacer muy profundo.

Poco a poco el cambio de visión fue entrando en mí. Se instaló en mí la confianza propia, se desvaneció mi victimismo. Era la hora del resurgir de mi esencia. Y era el momento también de expandir al mundo las esencias que, durante todo este año de crisis, siempre estuvieron presentes, ayudando a sostenerme. Abrí mi percepción y recepción, permití que entrasen en mi vida todas y cada una de las palabras catárticas que, quien las pronunciaba, ni sabía a dónde me llevarían.

Y así, de la manera más insospechada, comencé a activarme en la expansión del conocimiento de los aceites esenciales. Empecé a creer en mí, en mi poder de transmisión y de comunicación. Empecé a poner amor en aquello que hacía, que no era más que comunicar al mundo la fantástica experiencia que yo estaba teniendo con los aceites esenciales.

Hoy tengo claro que en la búsqueda de la esencia está mi sino.


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